Hace varios meses asistí al estreno (si, ya se que en mi país se estrenó varios años después) de la película Flamenco de Carlos Saura.

Cuando regresé a la vida real la sensación de perplejidad asombro y admiración se trasformó en pregunta: ¿Quién hizo que esa película me gustara tanto?. Respuesta: TODOS los integrantes del equipo de trabajo. Respuesta fácil pero no satisfactoria que me llevó a buscar en los créditos entre los cientos de nombres y funciones hasta que al fin descubrí que el ser humano que descrestó mi retina y optimizó mi sinapsis (mis neuronas lo agradecen) se llama Vittorio Storaro, italiano, mago de la luz. Desde entonces quise aprender italiano y encontrar a un director de fotografía de quien aprender. A que no adivinan: lo encontré, retraté y de paso le hice un par de preguntas:

 

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CARLOS ANDRÉS: El rol del Director de Fotografía es definitivo en un filme. ¿Por qué?

ROSMAEL GARCIA: Por muchas cosas, especialmente porque el Director de Fotografía es el responsable de crear con sus recursos y habilidades las imágenes que necesita el director para para expresar al espectador su visión y la dramaturgia que pretende transmitir con la película.

CA: Todos los integrantes de la orquesta conocen las generalidades de la música, pero cada uno se especializa en su instrumento. ¿Qué habilidad especial debe desarrollar un DF?

RG: Dos: ser uno con la cámara y apropiarse del concepto de dibujar con la luz. Solo cuando estos factores se tienen y se resuelven se puede llegar a expresar la esencia única propia de cada historia.

CA: ¿Dibujar con la luz?

RG: Exactamente, el control de la luz es el secreto para hacer que la fotografia permita al espectador vivir intensamente la pelicula y no ser el simple medio para contarla. Es un efecto mágico más allá de lo técnico y lo biológico; lograr crear ese tipo de imágenes cargadas de sensibilidad y expresividad es lo que hace a un director de fotografía.

Veamos: [vimeo http://vimeo.com/93045952]